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Sabina albar monumental en la dehesa de Alcaine.
 
 
Flor del Azafrán. Obón.
 
VEGETACIÓN
EL PARQUE
 

Tres aspectos han configurado a lo largo de los siglos el paisaje actual del Parque Cultural del río Martín: la variedad litológica, el clima y la acción del hombre.

La zona de mayores altitudes, localizada al sur del Parque (Montalbán-Torre de las Arcas, Obón y Alcaine), coincide con un ambiente más húmedo y frío, donde han proliferado abundantes pinares de repoblación muy viejos, como en la zona de Montalbán y Torre de las Arcas, junto a otros bosquetes de origen natural como el que domina el monte Guardias en Alcaine. Estos bosques pinares aparecen habitualmente salpicados de jaras y carrascales. Un extenso bosque carrascal o encinar domina las Muelas entre Obón y Torre de las Arcas, rodeado de manchas de pinos en proceso de crecimiento.

Contrasta el paisaje del sur con el del norte del Parque (Alacón, Oliete, Ariño y Albalate del Arzobispo), donde las altitudes son menores y el ambiente más seco. A ello añadir la acción antrópica, más prominente e intensiva en un espacio menos abrupto, apropiado para la agricultura y los usos ganaderos. En estos lugares encontramos las sardas (romerales, tomillares, pastizales secos) apareciendo la coscoja como elemento indicativo de los encinares degradados. En Albalate del Arzobispo debemos destacar la zona esteparia de las Planetas, donde destaca el albardín y el asnallo.

Para recuperar espacios degradados como consecuencia del abandono de tierras antes roturadas por la dificultad de acceso con medios mecánicos, y afectadas por la erosión, se ha procedido a la repoblación con pino carrascos. Podemos citar el pinar de la pinarosa en Ariño aprovechando las barrancadas y umbrías de la sierra de Arcos y sus estribaciones, o el pinar de los Molares que ocupa las vallonadas y laderas del río Seco y barrancos afluentes entre Oliete y Alcaine.

El clima mediterráneo continentalizado fruto de la inmersión a través del valle del río Martín en un ambiente montañoso, pobre en recursos hídricos y con fuertes contrastes de temperatura entre el día y la noche, permite la existencia de sabinas, localizándose algunas comunidades importantes de sabina negral en diferentes puntos del Parque y adaptándose a abruptos roquedales, acompañadas de enebro en muchos casos. Sin embargo menos frecuente, pero más espectacular es la sabina albar, localizándose algunos pies dispersos y monumentales por el Parque, entre los que destacamos los ejemplares de San Pedro en Oliete y la Dehesa en Alcaine, entre otros.

Por otro lado, la vegetación propia de ribera es abundante, configurando una orla estrecha y discontinúa en las márgenes del río Marín, predominando el chopo, sauces, fresnos, olmos, juncales y zarzales destacando los tamarices en la cola del embalse de Cueva Foradada, que configuran un pequeño bosque de enorme importancia ecológica, y en muchos barrancos tributarios y charcas donde domina la vegetación higrófila.

Otro aspecto a destacar son las manchas "ordenadas" de vegetación cuyo origen lo encontramos en la necesidad de producción alimenticia del hombre a través de la agricultura, encontrando las plantaciones de ribera (cultivos hortícolas y frutales) y las plantaciones de secano (cultivos de cereal, de vid, olivos y almendros).

 
 
PARQUE CULTURAL RÍO MARTÍN.- C/ Tiro del Bolo, s/n 44547 ARIÑO (Teruel)   Tel.:978 817042
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