| La Cultura Ibérica
es la que ha proporcionado a Oliete
los restos arqueológicos más
espectaculares, y en torno a ellos,
los poblados ibéricos del Palomar
–ejemplo de la arquitectura
agrícola residencial- y del
Cabezo de San Pedro -ejemplo de la
arquitectura defensiva y militar-,
se ha estructurado una ruta con el
fin de dar a conocer este patrimonio,
las características de esta
etapa y mostrar, a través de
los yacimientos, las formas de vida
de los pobladores ibéricos
durante los siglos III y I a.C.
La ruta, que parte en el Centro de
Interpretación de la Cultura
Ibérica, recorre parte de una
red de senderos y caminos de la margen
izquierda en el valle del río
Martín y su afluente el barranco
del Regatillo o la Muela. Estos senderos
están señalizados y
debidamente balizados en todo su recorrido.
Desde Oliete, al poblado ibérico
del Palomar unos 15 minutos. El sendero
continua rodeando los pies de la colina
en la que se asienta el poblado ibérica
hasta el barranco del Regatillo que
se sigue aguas abajo. Las flechas
de madera y mojones de la ruta ibérica
nos indicarán las sendas que
pasando por la fuente el Piojo y por
un sendero paralelo a la margen izquierda
del río Martín llega
hasta la zona de San Pedro. Un rústico
peirón, edificios de carácter
agrícola y ganadero y la ermita
de San Pedro de los Griegos así
lo indican.
Desde la explanada de San Pedro se
sube por un camino hasta el poblado
ibérico de San Pedro, que se
asienta en el altozano del cabezo,
junto a un abrupto cortado rocoso
sobre la margen izquierda del río
Martín y rodeada de barrancos,
que otorgan un carácter inexpugnable
a esta gran ciudad ibérica.
Otro camino, en buen estado, también
en ascensión, llega hasta la
Sima de San Pedro. Se trata de una
descomunal sima que por su estructura
geológica está considerada
única en Europa. Este asombroso
pozo troncocónico alcanza los
108 metros de profundidad y un diámetro
en su boca que ronda los 100 metros.
En su base presenta un lago cuya profundidad
está calculada en unos 25 metros.
Esta sima, destaca también
como un refugio de biodiversidad sin
equivalentes en Europa, dotándola
de un valor ecológico excepcional,
donde encuentran refugio unas 25 especies
de vertebrados (aves, murciélagos,
micromamíferos, anfibios y
reptiles).
|